El Casino de Peralada entrega su mayor premio

Cenar en buenos restaurantes, el buen vino, la playa, el cine, y por supuesto viajar. La moda, algo imprescindible, fieles a determinadas firmas.  Y el interiorismo también.
En todo esto invierten su tiempo libre nuestra parejita.
Ella, se derrite ante una buena joya. Aunque con la cantidad de bolsos y zapatos que tiene, os aseguro que podríamos abrir una tienda. O un restaurante, porque también le encanta cocinar.
Él, enamorado de los relojes (si son automáticos mejor). Y un apasionado del mundo del motor. Especialmente de los coches americanos. A mi un día me sorprendió con un bellísimo Chevrolet Camaro. Para diario se comforma con un pequeño Cadillac, elegantísimo por cierto.
De echo, y no sólo una vez, Ella, al llegar a casa del trabajo, se ha encontrado con alguna sorpresilla. Su maridito se había comprado un caprichito. O era cochecito? y no precisamente de bebés.

Así de impredecibles son MªLuz y Jonathan. Increíbles. Siempre tienen una sonrisa en la cara que hace que te sientas especial a su lado. Exigentes, sí , mucho, pero personas que saben valorar todo lo que les rodea.

De MªLuz personalmente puedo decir que es “muy buena nena”. Alegre y divertida, sencilla, humilde y muy trabajadora.
De Jonathan… ufff… no sé por donde empezar. Que está “chalao”. Te ríes muchísmimo con él. Ah! si! y hablar no habla casi nada verdad? Los que lo conocéis sabéis a que me refiero. Y muy vergonzoso también. Jeje.

Se conocieron bailando, y resulta que luego estuvieron toda la noche hablando. Ya me lo imagino, Jonathan seguramente callado todo el rato. Jeje. ¡Hay que ver lo que habla el amigo!
El día seguiente habían quedado para conocerse mejor. Él con una fiebre de campeonato, como para quedarse en cama, pero allí estuvo como un campeón. Y así hasta el día de hoy. Y ya va para 10 años.

Como curiosidad os contaré que hace unos añitos, los padres de Jonathan prepararon una fiesta sorpresa para ellos, celebrando que se emancipaban.

Invitamos a los amigos tanto de Rubén  (hermano de Jonathan), Jonathan y también los nuestros, aunque les regalamos una caja con víveres tardaron un poco en emanciparse”- nos cuenta Antonio, el padre de Jonathan.
Personalmente puedo añadir, que yo he visto fotos de aquella fiesta (no aptas para todos los públicos) y es cierto. Una gran cesta llena de macarrones, aceite, arroz, aceite, legumbres,etc… pero ni con esas.

En fin, de su boda, que os voy a contar.
Que llevaban mucho tiempo preparándola, que sólo iban “los de casa”, la família. Amigos… si, pero los de verdad. Los que se cuentan con los dedos de una mano.
Que eligieron un sitio fabuloso, el Castell de Peralada, en Girona, Catalunya.
La ceremonia genial. De fondo la banda sonora de l’Orfeó Català.
El entorno estupendo, un día de Sol radiante.
El menú exquisito.
El Photocall…. hasta yo me apunté!
Y la fiesta….. ¡hay la fiesta!

MªLuz y Jonathan, gracias por depositar vuestra confianza en mis manos, para crearos el recuerdo de vuestro día. Espero veros pronto.

Un abrazo.
PD: Jontahan me debes una paella!!

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